Me los he encontrado en casa, en mis lugares de trabajo, por la calle. A veces yo mismo tengo rasgos de Grinch. Es que la navidad a veces me aburre, no tiene sentido, me asalta el bolsillo y ese dicho: “llegó diciembre con su alegría”, debería ser: “llegó diciembre con su alegría porque se irá con los bolsillos llenos de platica”.
La navidad es una de las mejores épocas para la unión familiar y para gastar dinero. Esa compra desenfrenada de regalos es exagerada y, aunque algunos digan que depende de uno mismo dejarse llevar o no por las compras navideñas, es claro que el sentimiento por esperar al niño Jesús se ha desdibujado.
Sólo por hacer un ejercicio preguntémosle a nuestros niños qué es lo mejor de la navidad, y veremos qué respuestas vamos a conseguir.
Soy un poco Grinch también porque hay una falsa amistad en navidad, hay muchos besos y abrazos culturalmente aprobados y obligados, pero no necesariamente “nacen” del corazón.
¿Qué es lo que celebramos realmente en navidad?, ¿qué tiene de bonito además de las luces que adornan nuestra ciudad?
Me gustaría tener una respuesta que me disuelva el Grinch que llevo dentro y simplemente celebrar la navidad feliz como cuando era niña.
Lorena
2 diciembre, 2011
Los Grinch de la navidad
Advertisement